Domingo 22° durante el año litúrgico
Lecturas bíblicas para este domingo:
Jeremías 20, 7-9; Salmo 62; Romanos 12, 1-2; Mateo 16, 21-27
“NO SIGAN LA FIGURA DE ESTE TIEMPO"
Este tiempo, que se rige por figuras y símbolos que son señales de la
eternidad, debiera elevarnos en espíritu y en afectos hacia Dios. Nuestra
religión, que es “a la vez divina y humana, visible y dotada de elementos
invisibles, ferviente en la acción y entregada a la contemplación, presente en
el mundo y sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo
humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la
acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos” (Cf.
Constitución sobre la Liturgia del Concilio Vaticano II, 2), está llena de “figuras
de este tiempo”, pero no para gobernarnos por ellas sino para discernir en
ellas la Providencia de Dios; por eso cuando nuestros juicios son solamente
humanos sin “ordenarse y subordinarse” a Dios, entonces nos convertimos en
“satanases”, porque no podemos entender ni aceptar que el plan de Dios
tenga que pasar por alguna “Noche Oscura” antes de llegar a la Luz Divina.
Y así Pedro, que el pasado domingo fue llamado “Roca” al reconocer a
Cristo como “hijo de Dios”, “no por la carne ni por la sangre” si no por un soplo
divino, hoy es llamado “Satanás” por no reconocer a Cristo Hijo de Dios en su
Pasión y su Cruz, guiado Pedro por un instinto lógico humano y olvidado de “la
lógica” de Dios.
La lógica de Dios es llevarnos por el mismo camino de Cristo: la Iglesia
camina en medio de la noche, donde no vemos pero creemos: la Fe es oscura
pero es segura; la Iglesia, mientras está en esta etapa del tiempo-temporal,
debe aguzar su inteligencia, pensar y discernir de entre todas las palabras de
nuestros pastores cuáles son de Dios y cuáles de Satanás: si Pedro fue llamado
una vez “Roca” y luego “Satanás”, la una por hablar desde Dios y la otra por
hablar desde lo humano, también ahora (y en toda su historia) nos
encontramos en medio de esta encrucijada: hablar a lo divino o hablar a lo
humano sin Dios. Por eso Martín Fierro, como buen padre, nos advierte: “Un
padre que da consejos / más que padre es un amigo, /ansí como tal les digo /
que vivan con precaución: /naides sabe en qué rincón / se oculta el que es su
enemigo”.
Precaución: antes de actuar piensa, antes de obedecer piensa, porque
tus acciones son de tu conciencia, y nadie puede (aunque quiera) reemplazarte
en ella.
P. Fr. Rafael María Rossi O.P.
Convento de Santo Domingo en Soriano
Mendoza, Rep. Argentina.

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