HOMILÍA DOMINGO 3 DE
MAYO 2020.
CUARTO
DOMINGO DE PASCUA: DOMINGO DEL BUEN PASTOR
JESÚS ES LA PUERTA PARA ENTRAR EN SU REDIL O REBAÑO
Queridísimos
hermanos:
Estamos
aislados, pero no separados ni desunidos. Todo lo contrario. Quizá más que
nunca solos físicamente, pero espiritualmente más unidos que siempre. Este es
uno de los maravillosos beneficios de nuestra fe en Jesucristo y de su
pertenecía a su Santa Iglesia. La Iglesia es una y la misma en todo el mundo.
Su división en diócesis o en iglesias particulares es sólo organizativa para el
bien de todos los fieles. Tenemos en cada uno de nuestros obispos un vicario de
Cristo en ese lugar y para esa diócesis. Esto es una maravilla que ni podemos
siquiera valorar en esta vida. Pero nunca olvidemos que la Iglesia de Jesús es
una en todo el mundo y que Jesús no está dividido y que tampoco tiene varias
esposas. Eso jamás ni pensarlo. El sólo hecho de pensarlo ya es blasfemo contra
nuestro Señor Jesucristo, esposo inmaculado de su santa Iglesia, que tanto ama
y cuida siempre. Todos los que viven rectamente en su conciencia potencialmente
pertenecen a la única Iglesia y los que por conciencia recta y justa están en
la gracia divina, ya son parte de la única Iglesia, aunque ellos mismos no lo
saben. Bueno, en este domingo del buen pastor y Jornada Mundial de oración por
las vocaciones sacerdotales y de especial consagración a Cristo, el mismo Señor
se no presenta como la única puerta de
ese corral o rebaño de Jesús. El que va por otro lado, es un salteador, ladrón
y destructor. Qué terrible es apartarse de esta única Iglesia a sabiendas o
deliberadamente que es la única que Jesús fundó, con sus apóstoles y que puso a
Pedro apóstol para presidirla en todo el orbe, dándole unos inusitados poderes
de atar y desatar en la tierra como si fuera el mismo Jesucristo.
Hoy en el discurso de Pentecostés de
Pedro afirma, con toda determinación, que ese Jesús que ellos han crucificado
por manos de los gentiles, ese mismo Jesús ha sido constituido por Dios mismo Señor
y Cristo, el Mesías y el ungido de Dios. Muchos textos bíblicos afirman ese
hecho preanunciándolo con siglos de anticipación. Por eso la conclusión de
Pedro y la eficacia de su discurso tan persuasivo es que los mismos que pedían
su condenación y muerte, ahora terminan pidiendo el bautismo en el nombre de
Jesús alrededor de 3000 personas.
En el
evangelio de este domingo, Juan 10, 1-10,
Cristo se presenta a sí mismo como el verdadero pastor, distinguiéndose de los
falsos pastores, que han venido antes que él y que no son más que ladrones y
salteadores. Cristo es la única puerta para entrar a su redil, y por otro lado
él ha dejado con toda claridad y sin ninguna ambigüedad, cuál es su majada, la
Santa Iglesia Católica, presidida por
los legítimos sucesores de los apóstoles, los obispos de todo el mundo bajo el
gobierno y en comunión con el Sucesor del apóstol Pedro, que es el obispo de
Roma, el Papa. Hoy más que nunca en un pulular de “iglesias” formadas por
cualquier persona que se le ocurre crear una nueva iglesia, sin sucesión
apostólica y sin ninguna comunión con la Iglesia única del Señor, eso sí que es
una verdadera pandemia, más allá que haya algunas personas que están, sin duda,
en ellas inocentemente engañadas y convencidas de que están haciendo el bien.
Si esto es verdad pertenecen a la única Iglesia del Señor y están destinadas a
participar de la única Iglesia celestial y escatológica, pero aquí en la tierra
carecen de tantos auxilios necesarios de la verdad evangélica y de las gracias
sacramentales. Amémoslos y pidamos al Señor que les dé conocer la gracia
especialísima que es pertenecer visiblemente a la Esposa Inmaculada del Cordero
Inmaculado.
Hoy debemos
rezar mucho y con fuerza interior por las vocaciones al diaconado, al
presbiterado y al episcopado. Que Dios envíe a su Iglesia santos y abundantes
pastores revestidos del poder de Jesucristo para sanar, salvar y consolar a
todos, especialmente a los enfermos y los más pobres. Amén.
Fray Diego José Correa, OP
Mendoza, Argentina.

Comentarios
Publicar un comentario